Joaquín Sánchez Gallego —
En el diario HOY del miércoles 2 de julio, J. R. Alonso de la Torre escribió un artículo titulado «Un extremeño viejo y receloso», cuyo subtítulo —«El hidrógeno verde se convierte en la gran esperanza de Extremadura»— arroja muchas dudas.El autor no dice «será» o «podría ser», sino «es la gran esperanza».
¿De donde saca los conocimientos este profesor de Lengua y Literatura, además de director de Arte Dramático de Extremadura, para hacer tal afirmación?
¿No será este el caso típico del que lee los titulares y oye las declaraciones de las empresas interesadas en la instalación de plantas de energías renovables?
Existe un axioma ampliamente suscrito por expertos en la materia que dice: «Donde llegue la energía eléctrica, olvida el uso del H2 verde». El uso de energía eléctrica verde para obtener H2 verde por electrolisis del agua y por otros procesos aún poco eficientes con el propósito de convertir ese vector energético en electricidad para su uso en procesos industriales es, de momento, menos eficiente y de mayor coste que el uso directo de la energía eléctrica. Sin olvidar el coste del transporte de este gas a través de hidrogenoductos, que requiere grandes inversiones en su infraestructura y conlleva un coste elevado en su gestión y en su aseguramiento contra los riesgos que supone transportar hidrógeno.
Remito al lector a mi artículo «Dudas y realidades sobre el alcance del hidrógeno verde en la transición energética», publicado en el Cuaderno Extremeño n.º 15; en él explico, a partir de datos y de opiniones de expertos, diferentes aspectos sobre este tema.
Resulta que algo parecido pasa con los grandes centros de procesos de datos cuando dicen que se busca instalarlos en lugares donde haya electricidad verde abundante. Sin embargo, se les olvida decir: «Y donde haya abundante agua».
¡¡¡Ojo!!!

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