Por Joaquín Sánchez Gallego –
El pasado día 8, el Gobierno aprobó el PERTE agroalimentario con el objetivo de crear 16 000 empleos directos a través de sus distintas actuaciones en el fortalecimiento de la industria agroalimentaria, con una aportación de 400 millones para la mejora de los procesos de producción y de la competitividad, así como para la adaptación digital de los agentes de la cadena agroalimentaria, desde la producción a la distribución.
Digitalización, Inteligencia Artificial (IA), computación cuántica, Big Data, almacenamiento en la nube, etc. no son solo conceptos, sino, sobre todo, prácticas y tecnologías que están ya jugando un papel determinante en el desarrollo de la economía actual y en el futuro cada vez más inmediato, tanto en los aspectos sociales como en los culturales, organizativos e industriales.
De un modo más concreto, en cuanto a los avances obtenidos y a los proyectos de futuro de la IA, hemos de tener muy claro que esta está basada en el trinomio de la ingeniería de datos (Big Data), en su análisis y en la creación de algoritmos que permitan plasmar las realidades obtenidas a partir de la experiencia y su extrapolación a comportamientos más probables en los diferentes procesos y a su automatización a nivel industrial, acompañados de procesos de aprendizaje para personas y máquinas. Algoritmos verdes que sean respetuosos en sí mismos con el medio ambiente.
Estos deben estar regidos por principios básicos, como asumir que:
- la IA es inevitable, tanto a nivel estratégico como táctico;
- que los resultados tras su aplicación sean confiables y seguros;
- que sean inclusivos;
- que guarden la privacidad y seguridad necesaria;
- que asuman su responsabilidad en los resultados que se consigan, y
- que tengan la transparencia adecuada para poder explicar lo que están haciendo por nosotros.
Recientemente se ha creado IndesIA, un consorcio o asociación de empresas (Técnicas Reunidas, Repsol, Airbus, Microsoft, Navantia, Ferrovial, Gestamp, Telefónica, BAIC ―Centro Vasco de Inteligencia Artificial― y Accenture) para impulsar la economía española a través de las tecnologías digitales (con especial énfasis en IA) de modo que facilite la competitividad en la industria, además de para transformar la economía con la tecnología del dato y con el fin claro de aunar esfuerzos, compartiendo casos de uso y expandiendo la práctica de ella a toda la cadena de valor y en todos los sectores industriales.
Las barreras actuales que la iniciativa de IndesIA persigue derribar son, por una parte, la mentalidad del uso de la IA solo como solución táctica y no estratégica y, por otra, la escasez de profesionales especializados en esta tecnología.
Algunas de las claves para conseguir la integración de la IA son:
- el uso del Internet de las Cosas (IoT) y la 5G para dar valor a la conexión de muchos dispositivos y áreas de información;
- que las pymes tengan un papel protagonista, y
- la existencia de ayudas a las empresas emprendedoras.
Pero hagámoslo ya. Como decía Ortega y Gasset, si nosotros no decidimos, lo harán otros por nosotros y, además, ocuparán nuestro espacio.


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