Juan Serna Martín –
Recibo un excelente artículo de Cristina Narbona en el que habla de cuando era ministra de Medio Ambiente y se jugaba el Ministerio de vez en cuando. Era una política de alto riesgo.
Hablo con Vara de las dificultades de ser presidente de provincias (eso es la Extremadura vaciada) teniendo que tirar los córners, ir al remate y que, encima, le piten penalti de vez en cuando.
Veo a un alcalde del PP, liberal, además de culto, al que no le quieren ni los suyos…, porque la Cuca, a pesar del gallego, tiene ahora más mando que con Casado.
Y oigo el primer mitin de la Macarena Olona en Andalucía y se me ponen los pelos como escarpias. Avemariapurísima…, ¡de dónde habrá salido esta tropa!
Total, que me refugio en el Madrid (aunque soy del Barça, que quede claro) y en Carlitos (lo siento por Rafa), donde encuentro un consuelo que no me da la política. Con algo hay que alienarse…
Aparte, abro la prensa y me entero de que el cortafuegos del CNI va a ser doña Paz Esteban, a fin de cerrar la crisis del Pegasus sin tocar a la ministra, la cual, según parece, era el verdadero objetivo de los republicanos catalanes y de los tontos útiles que los acompañan, aunque sin dejar las alforjas del Gobierno y del Parlamento… Es que fuera hace mucho frío…
Cambio de tema y me encuentro a la señora Calviño, quien dice que no hay espiral, que la inflación bajará en la segunda mitad de este año… ¿Qué tendrá esta mujer que cada vez me recuerda más al “enano de Tafalla” (Solchaga, para los menos informados), al que nunca le estarán lo suficientemente agradecidos los de las eléctricas y la banca?
Y, para terminar, releo la columna “magistral” del 7 de mayo de un diario regional titulada Larga vida a la Central Nuclear de Almaraz… Me pregunto cómo puede ser que, tras casi medio siglo de fraude en el debate y de corrupción en la construcción de ese tipo de engendros, haya periódicos y periodistas con tribunas como estas.
¿Han oído ustedes a técnicos, académicos y a otros ilustrados decir una palabra acerca de este artículo sobre Almaraz?
Si esta tierra tiene algún arreglo, no será gracias a las plumas “doctas” que encuentran acomodo en los abrevaderos de opinión que tienen nuestros medios. Sobre alguna otra gente habrá que poner la esperanza… Aliviarse arremetiendo contra Vara es un recurso demasiado fácil. A lo mejor habría que fijarse en esos mudos ilustrados que tenemos en la escena de la cultura y la comunicación extremeña…
Para salir de la maldición rural, la gente que piensa en Extremadura deberá estar más atenta a lo que dictan en determinadas columnas los bancos y las eléctricas.


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