COMIENZA EL SUEÑO DE DOS CIUDADES

Por Juan Serna Martín –

Dos alcaldes, Miguel Ángel y José Luis, nos sorprendieron un día, hace apenas unos meses, con que querían unir Don Benito y Villanueva de la Serena. No era la primera vez que esta idea se exponía; pero, como en las dos ocasiones anteriores, el intento no tuvo éxito, era comprensible el escepticismo que suscitaba en algunos. Sin embargo, a medida que explicaban su proyecto se hacía cada vez más creíble. Habían encargado un estudio previo a expertos de la Universidad de Extremadura y las conclusiones eran todas positivas. Asimismo, habían conversado ampliamente entre ellos y habían analizado todos los pormenores del proyecto; evitaban rivalidades o protagonismos innecesarios y se habían impuesto un plan de etapas de modo que cada vez se hacía más creíble esa unión.

Algunos colaboradores del Cuaderno extremeño tuvimos ocasión de mantener una conversación amplia con ellos, sin limitaciones de ninguna clase, y quedamos más convencidos si cabe de que el proyecto lo habían planteado con seriedad y tras una reflexión profunda, y de que, desde luego, merecía la pena que lo apoyáramos. Únicamente nos parecía que habían puesto muy alto el nivel de aprobación de los ciudadanos (dos tercios), nivel que ningún político en ningún tipo de referéndum se atrevería a hacer. Ellos lo justificaron arguyendo que esa era la mejor prueba para asegurarse de que la gran mayoría de ciudadanos estuviera de acuerdo con la fusión de ambas ciudades.

El pasado día 20 de febrero, los partidarios de este proyecto pasamos un gran susto, ya que el fallo informático que se produjo y el ajustado resultado en Don Benito nos tuvo hasta las 12:00 sin saber el desenlace, hora en la que por fin pudimos respirar tranquilos al librarnos de lo que podría haber sido una gran frustración. Después, algunos dimes y diretes han intentado enredar el asunto que, sin embargo, cuenta con la garantía de los funcionarios.

Por tanto, ahora arranca una nueva etapa que, además de darle un nombre a esta nueva ciudad, habrá que llevar a cabo múltiples gestiones jurídicas, administrativas, políticas, culturales, etc.

Una importantísima tarea desde ahora será la de pensar en cómo esta ciudad y esta comarca (con grandes hectáreas de regadío, de secano, de dehesas, etc.) tendrán que adaptarse necesariamente a una serie de cambios imprescindibles que vendrán forzados debido a las restricciones tanto climáticas como ambientales y culturales surgidas tras la pandemia, y en una sociedad globalizada en la que, aunque algunos no lo vean todavía, nada volverá a ser igual.

Este ejercicio de reflexión colectiva, iniciado en nuestra conversación con los alcaldes, es una tarea urgente que todos los sectores (económicos, sociales, culturales, sanitarios, ecológicos, etc.) deben hacer para, entre todos, abrir un diálogo a fin de disponernos mentalmente para unos cambios a los que algunos se resistirán con la tozudez de los intereses a corto plazo, sin querer ver que hay reformas que vendrán exigidas por los nuevos fenómenos climáticos, pandémicos  y de agotamiento y contaminación de los recursos naturales. Y los sectores más lúcidos de la sociedad deberán intervenir en este debate de modo que las reformas y las transformaciones sean aceptadas por la mayoría de los que más sufrirían las consecuencias si estas no se llevaran a cabo. 

Enhorabuena a ambos alcaldes por el paso que han dado y por la forma tan equilibrada y generosa con la que nos la han propuesto a los habitantes de ambas ciudades.

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