Por Manuel Martín Ruiz, economista –
Se cerraba el mes de agosto con la noticia en prensa de la reunión que iban a mantener el alcalde de mi pueblo, Don Benito, el señor Quintana, con su homólogo de Puertollano, el señor Muñiz. Entre los asuntos que iban a tratar figuraba de forma relevante la conversión de la N-430 en la A-43, en lo que se ha venido llamando la “solución sur”. Posteriormente, se ha incorporado la solución que denomino “solución central” como alternativas ambas a la denominada “solución norte”, de competencia estatal y actual trazado de la N-430 o corredor este-oeste, Valencia-Ciudad Real-Badajoz-Lisboa.
Es sorprendente que se planteen ambas soluciones como alternativas a la “solución norte” en lugar como complementarias, pues las posibilidades de actuar de manera más eficiente con la distribución de competencia en materia de carreteras sería, de una parte, la finalización del tramo Ciudad Real-Torrefresneda como autovía, en su actual trazado; la finalización de la autovía Miajadas-Don Benito-Villanueva de la Serena-Campanario-Castuera-Cabeza del Buey y la petición (como obra de interés general a solicitud de las comunidades autónomas de Castilla-La Mancha y Extremadura) del tramo Puertollano-Almadén-Cabeza del Buey.
En síntesis, lo que propone la “solución sur” es trazar una autovía desde Puertollano-Almadén-Cabeza del Buey-Quintana de la Serena-Guareña-Torrefresneda, en tanto que la “solución central” sería Puertollano-Almadén-Villanueva de la Serena para encontrar la A-5 a la altura de Torrefresneda y, así, completar el eje Valencia-Badajoz-Lisboa.

En ambos casos supone, en primer lugar, una renuncia a la hora de completar la autovía por la traza actual (competencia estatal desde el RD 945/1984 de 28 de marzo de transferencias a la comunidad de Extremadura en materia de carreteras) y que debería haber sido objeto de reclamación por parte de la Junta de Extremadura desde esa fecha.
Sin duda, el debate abierto tras el planteamiento de las alternativas ha servido de coartada a la administración del Estado para no completar el tramo “solución norte”, cuya competencia detenta. Otras comunidades se habrán beneficiado de esos recursos mientras las poblaciones afectadas llevan treinta y seis años esperando una solución.
Por otra parte, ambas soluciones ocasionan una nueva fragmentación del territorio: en el caso “solución central”, de 135 km, tramo Almadén-Villanueva de la Serena; en el caso de la “solución sur”, la nueva traza sería, en el mejor escenario, unos 60 km, tramo comprendido entre Quintana de la Serena y Torrefresneda. Sin que por ello logren una mayor cohesión territorial al discurrir por territorios sin población alguna.
Además, supone privar de acceso rápido a los recursos y actividades náuticos, de caza, de pesca, culturales, religiosos y gastronómicos de nuestros embalses y reservas regionales del Cíjara, Geoparque Villuercas-Ibores-Jara y de la biosfera Siberia. Este trazado actual, la N-430, vertebra y cohesiona de forma más completa a ciudades y poblaciones de las dos provincias, como, por ejemplo, Fuenlabrada de los Montes, Herrera del Duque, Castilblanco, Valdecaballeros, Guadalupe, Cañamero, Logrosán, Madrigalejo, Zorita, Casas de Don Pedro, Navalvillar de Pela, Valdivia, etc.
El interés de Castilla-La Mancha por enlazar Almadén con Cabeza del Buey no es otro que encontrar la salida norte-sur que se pretendía con la autovía Toledo-Ciudad Real-Puertollano-Córdoba (fallida por Declaración de Impacto Ambiental desfavorable) y enlazar con la que debería haber sido ya la autovía Badajoz-Córdoba, N-432. Y ese precisamente debería ser el interés de Extremadura: acceder a Córdoba prolongando la autovía Miajadas-Don Benito–Villanueva de la Serena-Campanario-Castuera-Cabeza del Buey. En estos casos, se aprovecharía el actual trazado de la EX104 (cuya competencia es de la Junta) y de esa forma los productos agrícolas, ganaderos, las rocas y minerales podrían acceder al puerto de Algeciras sin tener que salir a la Ruta de la Plata (la A-66), al tiempo que a Madrid, Sines o Valencia.
En cuanto al origen de la financiación, la “solución norte” sería financiada íntegramente por fondos estatales, y la prolongación de la autovía Villanueva de la Serena-Cabeza del Buey, por fondos autonómicos. A este fin podrían ser destinados los 360 millones de euros de fondos regionales anunciados por la Junta de Extremadura a la autovía Cáceres-Badajoz en 2006 tras haber pasado de nuevo a competencia estatal el 14 de junio de 2019. Además, en su financiación, y pese a ser de titularidad regional, podría participar el Estado. Así fue realizada la autovía Ciudad Real-Puertollano que, siendo de titularidad regional, fue financiada con una aportación estatal de 62,5 millones de euros.
De esta forma, Extremadura dispondría de un eje centro-oeste: A-5 (Madrid-Badajoz-Lisboa); de un eje centro-sur: Madrid- Miajadas-Cabeza del Buey-Córdoba-Algeciras, y de un eje este-oeste: Valencia-Ciudad Real-Badajoz-Lisboa-Sines, convirtiendo a Don Benito-Villanueva de la Serena en una encrucijada estratégica.
Finalmente, dado que el mencionado RD 945/1984 reserva a la administración del Estado “la facultad de proyectar, construir, conservar y explotar nuevas carreteras de interés general, en desarrollo de las atribuciones conferidas al Estado por los artículos 131 y 149.1.24 de la Constitución española”, las comunidades de Castilla la Mancha y Extremadura deberían solicitar la declaración de obra de interés general la autovía Puertollano-Almadén-Cabeza del Buey y buscar el encuentro con la N-432 (Badajoz-Córdoba), ya sea por Azuaga o por Hinojosa del Duque.
En caso de razones medioambientales o de dificultad orográfica (incluso allá donde el aforo de tráfico no resulte excesivo), podría ser asumible, al menos temporalmente, la suspensión modo autovía por el de vía rápida con desdoblamientos de carriles. El presidente de la Junta de Extremadura, el señor Vara, pedía en el número 7 del Cuaderno extremeño para el debate y la acción “que creamos que estamos en uno de los momentos más importante de nuestra historia”. Ciertamente, el momento es propicio para la esperanza con la llegada de Fondos Next Generation y, sin duda, será mucho más creíble en la medida en que las decisiones de nuestros políticos vayan acompañadas del suficiente debate, de acuerdos con las restantes fuerzas políticas en asuntos tan importantes como la vertebración territorial y se ajusten todo lo posible al marco competencial y, sobre todo, que dichas decisiones sean eficientes.

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