Por Manuel Martín Ruiz –

Como dicen que sucedió en el camino hacia la tierra prometida, cuando la situación era desesperada, del cielo, de pronto, cayó maná (pan del cielo). En la actualidad, ese maná es en forma de Fondos de Recuperación Next Generation EU.
La incidencia de la paralización, en primer lugar con el confinamiento y, posteriormente, con la ralentización de la economía, tiene, según el modelo productivo de cada región, un significado diferente para cada uno de los tres conceptos del Fondo: recuperación, transformación y resiliencia.
El liderazgo del Gobierno de España, en atención a la redefinición de la actividad económica que pretende la UE, se articulará en España en torno a diez políticas tractoras que han de implementarse en los próximos seis años y que van a definir el escenario productivo de los siguientes 20 o 30 años, requiere conciliarlo con las competencias autonómicas en planificación y ejecución, habida cuenta de que el 54 % de las inversiones serán ejecutadas por las CC. AA. y un 4 % por las entidades locales, siendo el 42 % restante competencia de la Administración General del Estado.
La Comisión, además de recomendar que en la selección de proyectos tractores haya una gran participación de los agentes sociales, sectores, expertos, empresas e instituciones y se fomente en torno a ellos un gran consenso social, estará vigilante ante sospechas de fraude, corrupción o conflictos de intereses en la concesión de las ayudas, con la amenaza de suspender e incluso reclamar fondos ya liberados.
Por su parte, Extremadura debe lanzar cuanto antes su mesa de diálogo y participación para definir sus prioridades, sean autónomas o compartidas con otras administraciones. No se trata de demostrar que sabemos gastar, sino que estamos decididos a cambiar y modernizar nuestra administración para hacerla fundamentalmente eficiente y de futuro, así como nuestro sector productivo para conseguir un aumento de nuestro Producto Interior Bruto, un aumento del empleo, del bienestar de nuestros conciudadanos y fortalecer el espíritu emprendedor.
Es muy importante que Extremadura juegue con inteligencia y que concilie los objetivos del Plan con las especificidades de su economía, e incorpore a los PERTES el tejido empresarial autóctono junto con los grandes operadores externos, nacionales o internacionales.

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