La pandemia como oportunidad para un cambio de paradigma en el medio rural

Por Cristina Narbona –

Tiene mucho mérito sacar adelante, en los tiempos que corren, una publicación como el Cuaderno Extremeño para el debate y la acción, en la que colaboran expertos en diferentes disciplinas capaces de aplicar un enfoque holístico que las integra—, así como emprendedores y líderes políticos que demuestran capacidad de innovación y de creación de empleo en el medio rural.

Bajo la batuta y la larga experiencia de Juan Serna, el citado Cuaderno ha llegado a su número 5, sin posibilidad, esta vez, de ser presentado —valga la redundancia— presencialmente. No obstante, esta nueva recopilación de interesantes artículos está accesible gracias a las nuevas tecnologías; y vale la pena su lectura ahora que la problemática del medio rural y del reto demográfico se ha convertido en una prioridad del actual gobierno, en cuya vicepresidencia para la Transición Ecológica se inserta la nueva Secretaría General para el Reto Demográfico, con un buen conocedor de la materia, Paco Boia, al frente de esta.

Este número nuevo destila un optimismo razonado y activista, y pone el énfasis en la ocasión que la pandemia comporta para un cambio de paradigma respecto a nuestro modelo económico y social y, en particular, respecto al futuro del medio rural.

Esa “lealtad a la vida” a la que convoca Joaquín Araújo en las primeras páginas del Cuaderno impregna todo el número, en el que se abordan numerosas cuestiones económicas, sociales y ecológicas, cuya interdependencia resulta hoy día más evidente que nunca a causa del propio origen de la covid-19 y de sus consecuencias.

Quisiera detenerme en la entrevista a José Manuel Naredo, quien, como señala Juan Serna en su introducción, puede ser considerado un “sabio” por su dominio de ciencias muy diversas (desde la economía a la ecología, desde la historia a la ciencia política) y quien lleva décadas insistiendo, entre otras cosas, en que la evolución del PIB no puede considerarse la medida del progreso de las sociedades. Como en toda su amplia bibliografía, Naredo pone el foco en el carácter depredador del actual modelo capitalista, tanto desde el punto de vista social como ambiental, y recuerda , en el caso específico de España, las nefastas consecuencias del “ pelotazo inmobiliario”, que, como bien señala, es un fenómeno que no tiene traducción en otras lenguas europeas. En este sentido, comparto su insistencia en la urgencia de una profunda regeneración de las instituciones democráticas que evite y combata eficazmente la corrupción. Es fundamental, por lo tanto, que se mantenga en la agenda del gobierno la previsión de elaborar un proyecto de ley integral de prevención y lucha contra la corrupción, aprovechando la obligación de trasponer la Directiva europea sobre la protección del denunciante, y que la política de vivienda evolucione, de una vez por todas, hacia la oferta de un amplio parque de vivienda social en alquiler, tal y como se contempla en estos momentos en los borradores previos de la futura ley de vivienda.

No quiero terminar esta breve reseña sin recordar que debo a José Manuel Naredo —que junto a Juan Serna y Mario Gaviria escribieron en 1978 Extremadura saqueada— el inicio de mi interés por una mirada diferente hacia la economía y su relación con la ecología. Es cierto que el avance hacia un enfoque más crítico del paradigma productivista dominante ha sido muy lento, a pesar de las evidencias científicas crecientes en relación con el coste económico y social de la no consideración de los “ límites planetarios” (los equilibrios ecológicos imprescindibles para garantizar la salud humana). Pero ahora la pandemia supone una extraordinaria oportunidad para reorientar de forma responsable el uso de los recursos naturales mediante una transición justa con el apoyo de las instituciones europeas en el contexto del “Pacto Verde”.

Y no se trata de una afirmación utópica: el número 5 del Cuaderno Extremeño recoge numerosas iniciativas ya implementadas que demuestran la viabilidad del cambio de paradigma. Toda una invitación para no resignarse a la vuelta a la “vieja normalidad”.

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