El futuro del hidrógeno verde

Por Joaquín Sánchez Gallego –

La solución del hidrógeno como combustible del futuro está presente en todos los medios y es tratada con todo detalle en la prensa estándar, revistas especializadas, foros técnicos, foros de fabricantes o de profesionales de la automoción, productores de combustibles, etc.

En el Consejo de Ministros del pasado 6 de octubre se aprobó la “Hoja de Ruta del Hidrógeno” con la meta de promover y apostar por el hidrógeno renovable como elemento clave para conseguir la neutralidad en la descarbonización en el 2050, como muy tarde.

Recordemos que hablamos siempre de hidrógeno verde (aquel obtenido con la electrolisis del agua mediante energías eléctricas renovables) para diferenciarlo del hidrógeno gris, que es el que se produce hoy casi en su totalidad (99 %) en todo el mundo partiendo del gas natural con una fuerte emisión de CO2. El hidrógeno azul tiene el mismo origen que el gris, pero se captura todo el CO2 que emite, se almacena y se utiliza en otros procesos industriales; aunque esto hace que su coste de procesamiento sea mucho más alto que el de los otros dos.

Uno de los usos del hidrógeno azul es, junto con el CO2 capturado, obtener combustibles sintéticos que, usados en los motores térmicos actuales (gasolina y diésel) llegan a rebajar hasta un 60 % la emisión de los GEI (Gases Efecto Invernadero) que dichos motores con combustibles fósiles actuales emiten (gasolina, gasoil, GLP y GNC).

Por tanto, las tecnologías de mayor a menor eficiencia energética para la movilidad son: la electricidad renovable, el hidrógeno verde y los combustibles sintéticos (también llamados E-Fuel, y tienen como meta futura la de cero emisiones netas).

El hidrógeno verde, mediante la tecnología de la pila de combustible, tiene aplicación cuando la autonomía o el peso de las baterías impiden el uso de estas. Por ello, es la tecnología más apropiada para el transporte pesado tanto por carretera como ferroviario, marítimo y aéreo. Para la movilidad con vehículos ligeros, la solución idónea es 100 % eléctricos, con baterías eléctricas cada vez menos pesadas, más económicas y de mayor longevidad. La solución de los vehículos híbridos, especialmente los enchufables, es una solución temporal muy razonable hasta que el vehículo eléctrico 100 % o el de pila de hidrógeno sean competitivos en costes y haya infraestructura de recarga suficiente y eficiente en los tiempos para ella.

Para 2030 se espera que haya en circulación entre 5000 y 7500 vehículos de hidrógeno, tanto ligeros como pesados, dotándose la infraestructura de red de hidrogeneras públicas repartidas por todo territorio nacional en una cantidad próxima a 200 y con el objetivo de que la distancia máxima de una estación de servicio a la siguiente no sea superior a 250 km.

En mayo de este año en España existían tres estaciones para recarga de hidrógeno, una en Ciudad Real, otra en Albacete y otra en Huesca. Y se están construyendo otras cuatro (en Sevilla, Madrid, Zaragoza y Huesca), lo que hará un total de siete estaciones en España para finales de año. Ninguna en Extremadura.

Según los datos de Electromaps, España solo cuenta con 3856 puntos públicos de recarga de coches eléctricos (82 de ellos en Extremadura), mientras que el número de estaciones de servicio estándares cerró el pasado ejercicio con 11 602 instalaciones, 444 en la comunidad extremeña.

Los puntos de carga de combustibles sintéticos con acceso al público: ninguno. Los pocos que hay no se declaran, son para pruebas de los productores.

El viernes 6 de noviembre, el presidente de Iberdrola anunció un plan de inversiones de 75 0000 millones hasta 2025, el 90 % de ellos para consolidar su negocio haciendo hincapié en las energías renovables, las redes y el almacenamiento, todo ello para alcanzar la máxima descarbonización posible. Esta es la prueba de la competitividad manifiesta entre las dos estrategias dominantes en lo que se refiere a la producción de energía sin efectos negativos para el cambio climático: la de producción de energía eléctrica renovable para la carga de las baterías en los vehículos eléctricos y la de suministro o carga de hidrógeno verde para los vehículos de pila de combustible, con la correspondiente infraestructura de puntos de recarga para ambas.

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